Abogado especialista en despidos
El despido es una de las decisiones más graves que puede adoptar una empresa dentro de la relación laboral. No todo despido es válido por el mero hecho de que la empresa lo comunique: debe estar correctamente motivado, cumplir los requisitos legales y respetar los derechos fundamentales de la persona trabajadora. Por eso, cuando recibes una carta de despido, es fundamental analizar de inmediato si la decisión empresarial es ajustada a Derecho y cuál es la mejor vía de defensa.
El Estatuto de los Trabajadores regula, entre otros, el despido disciplinario, el despido por causas objetivas y el despido colectivo, así como sus efectos y consecuencias.
El despido disciplinario se basa en un presunto incumplimiento grave y culpable del trabajador, como faltas repetidas de asistencia o puntualidad, indisciplina, ofensas, transgresión de la buena fe contractual o disminución continuada y voluntaria del rendimiento. Para que sea válido, debe notificarse por escrito, expresando con claridad los hechos imputados y la fecha de efectos.
El despido objetivo, en cambio, responde a causas legales como la ineptitud sobrevenida, la falta de adaptación a modificaciones técnicas o determinadas causas económicas, técnicas, organizativas o productivas. En estos supuestos, la empresa debe entregar una comunicación escrita, poner a disposición del trabajador una indemnización de 20 días de salario por año de servicio, con el límite de 12 mensualidades, y conceder, con carácter general, un preaviso de 15 días.
¿Qué puede decidir un juzgado?
Desde el punto de vista judicial, el despido puede ser declarado procedente, improcedente o nulo. Si se declara improcedente, con carácter general la empresa podrá optar entre la readmisión o el abono de una indemnización de 33 días de salario por año de servicio, con un máximo de 24 mensualidades. Si el despido es nulo, la consecuencia es la readmisión inmediata de la persona trabajadora con abono de los salarios dejados de percibir. La nulidad puede producirse, entre otros casos, cuando el despido vulnera derechos fundamentales o está relacionado con causas de discriminación legalmente prohibidas.
También es especialmente importante actuar con rapidez. La acción para impugnar un despido está sujeta, con carácter general, a un plazo de 20 días hábiles, sin contar sábados, domingos ni festivos. Además, normalmente es necesario presentar previamente la correspondiente papeleta de conciliación o solicitud de mediación, salvo en determinados supuestos exceptuados por la ley.
¿Qué hacer si te han despedido?
Ante un despido, no conviene firmar la documentación sin revisión previa ni dejar transcurrir el plazo legal. Es esencial estudiar la carta de despido, la antigüedad, el salario, la causa alegada por la empresa, la existencia o no de indemnización, la posible vulneración de derechos fundamentales y la documentación disponible para preparar la reclamación. En muchos casos, una correcta actuación desde el primer momento resulta decisiva para impugnar el despido en las mejores condiciones.
Cómo te ayudamos en AV10 Abogados
- revisamos la documentación y valoramos la viabilidad de la impugnación;
- diseñamos la estrategia más adecuada para proteger tus derechos;
- te ayudamos a reclamar la readmisión, la indemnización legal o los salarios que procedan;
- activamos la tutela de derechos fundamentales cuando el despido encubre una actuación discriminatoria o lesiva.
Nuestro objetivo es que conozcas con claridad tu situación, tus opciones y los pasos que deben darse para defender tu puesto de trabajo o reclamar la compensación que legalmente te corresponda.
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